En primer lugar, y esto es muy importante, voy a escribir este post sobre mi experiencia personal amamantando a mis 2 hijas y la experiencia de vivencias contadas por mis clientas en tantos años tratando con mamás. Y en segundo lugar, deciros que no hay verdades absolutas sobre este tema, cada niño es un mundo, cada madre también y cada situación es diferente.

Con mi primera hija la lactancia materna fué maravillosa, ella se cogió enseguida al pecho, yo tuve una subida de leche brutal, la leche me salía a chorros. Mi hija mamaba durante unos 15/20 minutos y se alimentaba tan bien que casi siempre aguantaba las 3 horas sin volver a pedir. El vínculo que se crea entre bebé y madre es una sensación que no olvidaré en toda mi vida. De hecho, aunque pueda parecer un poco agobiante el hecho de tener que estar siempre a su disposición, no eché de menos un sacaleches para que otra persona pudiera alimentarla para librarme yo de alguna toma. A los 5 meses tuve que empezar con el destete, pues a los 6 meses volví al trabajo y aunque fué un poco complicado dar con la leche y el biberón adecuado, con paciencia hice el cambio sin grandes problemas.

A los 3 años y medio nació mi segunda hija, se cogió también rápido al pecho pero para mi sorpresa yo esta vez no tenía tanta leche. La bebé lloraba bastante y tenia problemas de reflujo. Empecé a agobiarme un poco, notaba que tenía la leche justita y me preguntaba porque siendo yo la misma, la situación habia cambiado. A los 3 meses la pediatra me aconsejó dejar la lactancia materna para darle leche artificial antiregurgitación y cereales para espesar al máximo las tomas. En ese momento sentí una mezcla de sentimientos, por una parte estaba triste por perder ese lazo con ella, pero por otro me sentí aliviada, pues pensé que ella mejoraría.

Enseguida me dí cuenta que el tipo de alimentación no iba a cambiar el vínculo que tenía con mi hija. Un biberón me permitía igualmente acariciarla mientras comía, que se quedara dormida en mis brazos, …

Tiempo después en la tienda, he escuchado testimonios desgarradores que me han llevado a plantearme si realmente la lactancia materna es en todos los casos la mejor opción.

Recuerdo el caso de una clienta que me contaba con lágrimas en los ojos que aún con mucho dolor y grietas en los pezones le aconsejaron seguir con la lactancia, aún usando pezoneras el dolor era insoportable. Me decía que al oir llorar a su bebé porque tocaba la toma, ella se ponía a llorar también pensando lo que le esperaba, estaba empezando a aborrecer a su hijo. Había tenido problemas con la lactancia desde el principio y se la veía al límite. Me dió una pena terrible oirla. Yo le dije que si estuviera en su lugar volveria a acudir al médico para que la ayudara a dejar progresivamente la lactancia. He escuchado muchos casos similares, con mastitis, con leche que alimentaba poco y tenían que estar con ayudas constantemente, etc…

La duración de la lactancia materna es una decisión libre de cada madre, salvo que se produzca una situación de emergencia que fuerce a finalizar el amamantamiento.


No entiendo porqué algunos/as profesionales se empeñan tanto en alargar lactancias que no funcionan al 100%. Hay muchos factores por los que una madre puede decidir dar fin a la lactancia materna y nunca se las debe juzgar por ello. No van a ser ni mejores ni peores madres por dejar de hacerlo.

Por lo tanto, mi consejo; Lactancia materna, si, por supuesto, siempre y cuando sea satisfactoria para madre e hijo. Si surgen problemas, destete progresivo, leche de fórmula, y a disfrutar de tu bebé.

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